Defraudador se cambia sexo

Presentación La agonía y el éxtasis narra la vida de un niño de trece años que entra como aprendiz en el taller de Ghirlandaio y se convertirá en uno de los mayores artistas de todos los tiempos: Miguel Ángel Buonarroti (nacido el 6 de marzo de 1475 y muerto el 18 de febrero de 1564), creador del David, pintor de la Capilla Sixtina, arquitecto de la Basílica de San Pedro.

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La clave de la maestría del autor en la recreación histórica del pasado reside en su poder de fascinación respaldado por el rigor y la concienzuda documentación. LIBRO PRIMEROEl estudio IEstaba sentado ante un espejo dibujando su propio rostro: las enjutas mejillas, los altos pómulos, la amplia y achatada frente, y las orejas, colocadas demasiado atrás en la cabeza, mientras los oscuros cabellos caían hacia adelante, sobre los ojos color ámbar de pesados párpados.

«No estoy bien diseñado», pensó el niño de trece años, seriamente concentrado.

La superficie de su mesa era el único lugar ordenado de todo el estudio, con sus filas de plumas, pinceles, cuadernos de dibujo, tijeras y otros materiales colgados de ganchos. Ghirlandaio hizo un gesto que indicaba que la respuesta le había agradado. Ha dibujado las paredes de la casa de su padre en Settignano. Eso y que usted le abonará seis florines el primer año, ocho el segundo y diez el tercero. Miguel Ángel se mantuvo firme, respetuoso tanto hacia el pintor como hacia sí mismo, sin que sus ojos vacilasen al mirar a Ghirlandaio.

Y tras él, en la pared, estantes llenos de volúmenes y manuscritos iluminados. — Señor Ghirlandaio —dijo—, éste es Miguel Ángel, de quien le he hablado. De haber mostrado la menor debilidad, el pintor le habría vuelto la espalda, pero ante aquella decidida actitud sintió admiración hacia el niño.

Llegaron al taller de carpintería que ocupaba la planta baja de la casa que la familia Buonarroti alquilaba en la Via de H'Anguillara.

— A rivederci, como le dijo el zorro al peletero —dijo Granacci. Hoy tengo algo muy especial para ti: una ensalada que canta en la boca.

Los largos y delgados dedos de la mano derecha rodeaban su garganta. Desde la niñez conocían su olor y su sazón, tanto de su corteza exterior como de su «carne» interior: cómo la transformaban los rayos del sol, la lluvia, la luz de la luna llena o el soplo del helado viento invernal.

Durante mil quinientos años, sus antepasados habían trabajado la nativa pietra sereno para construir una ciudad de majestuosa belleza.

Irving Stone es autor de numerosas biografías noveladas entre las que se cuentan las de figuras como Miguel Ángel, Freud, Schliemann, Darwin o Pissarro.

Sus obras, de las cuales ha vendido más de treinta millones de ejemplares, han sido traducidas a más de sesenta idiomas.

Miguel Ángel sintió que le escrutaban dos ojos, de los que se decía que eran capaces de ver más con una sola mirada que cualquier otro artista de Italia. E hizo honor a su reputación de bondadoso al decir: — Es evidente que jamás podremos terminar los frescos del coro de Tornabuoni sin tu inapreciable ayuda. De nuevo en la Via dei Tavolini, rodeados de comerciantes y clientes que se movían febrilmente de un lado a otro, Granacci pasó un brazo por los hombros del pequeño, y dijo: — Has violado todas las reglas, pero has conseguido entrar.